Treinta que cosas que toda mujer debe tener antes de los 30. Parte 1.

Recientemente llego a mí, el libro “Treinta cosas que toda mujer debe tener y saber antes de los 30” y siendo hoy mi cumpleaños 28 y por ende dejándome a tan sólo 730 días para llegar a las 3 décadas me parece perfecto que hoy yo te comparta lo que me ha dejado esta lectura.

Para empezar debes de saber que se trata de un libro realizado por las editoras de la revista norteamericana Glamour y Pamela Redmond Satran quien aunque su nombre no te resulte familiar, en 1997 escribió esta lista en la misma revista y ella sin siquiera imaginarlo traspaso las barreras del idioma, la tecnología, las edades y voló por todo el mundo para llegar a millones de mujeres.

Conforme más iba avanzando en la lectura de esta lista sentía que ya la conocía pero no lograba recordar de donde. ¿Ustedes recuerdan las cadenitas de correo electrónico? Pues después de buscar en mis viejas cuentas de Hotmail me percaté que la amiga de una amiga de una compañera de trabajo de una tía que a su vez le envío a mi mamá y ella a mí, me llegó esta lista en el 2007.

Hoy la vuelvo a leer ya con otra perspectiva; en realidad a modo de reto ¿Qué he hecho y que me falta por saber y hacer?

Lo interesante del libro no sólo es la lista sino la experiencia que cada mujer comparte y lo que hace al libro 30 veces más enriquecedor, pareciera que cada mujer por más diferente que sea a ti ha pasado por los mismos errores y aciertos.

Así que si me lo permites y pensando que este libro puede ser un buen auto regalo teniendo menos, mas ó los mismos 30 hoy te proporciono la lista de las 30 cosas que debes tener y la siguiente semana platicaremos de lo que debemos saber.

Ahora sí, a palomear lo que tenemos ¿Lista?

Antes de los 30, debes tener…

1. Un antiguo novio con el que te imaginas que podrías regresar y uno que te recuerde lo mucho que has evolucionado.
Palomita a los 2. Claro que tengo al primero que de solo verlo en Facebook me hace suspirar pero que también estoy convencida de que no pasará de eso, un suspiro, como dice José José, ya lo pasado, pasado.
Del segundo igual, incluso puedo decir que no sólo se trata de uno sino 2 ó 3 a los cuales les agradezco la experiencia pero también el que lo nuestro no haya funcionado.

2. Un mueble decente que no haya pertenecido a alguien de tu familia.
Pasaron 2 años antes de que terminará de pagar mi recámara y los mismos 2 años para realmente sentirme orgullosa de mi compra. Y esto sucedió un día en el que mi papá tras ayudarme en la mudanza de mis muebles vio mi recámara y al llegar a casa le comentó a mi mamá que quería una recámara como la mía. Sí, el orgullo de tener un mueble que fuera de la envidia de mi padre me hizo olvidarme de los meses sin intereses y me hizo disfrutar cada noche de mi Queen Size.

3. Algo perfecto que podrías ponerte si quien te puede dar el trabajo de tus sueños, o el hombre de tu vida, pide verte en una hora.
No estoy completamente segura, tengo un par de vestidos que me encanta ponerme porque estoy convencida que la feminidad me posee al instante de usarlos, sin embargo creo que aún estoy a tiempo de mejorar este punto. Lo sé, un pretexto más para ir de shopping.

4. Una bolsa, una maleta y un paraguas que no te avergüencen utilizar.
Palomita al paraguas y tache a la bolsa y maleta.
En realidad mi sombrilla es grande, es estorbosa pero es una preciosidad de Victoria’s Secret que adoro presumir en Instagram y claro, usar cuando lluvias como las de estos días son inevitables.

5. Una juventud que te alegre dejar atrás.
Cuando era adolescente no me daba cuenta, pero ¡que afortunada fui! Hoy tampoco no me percato de lo igual de afortunada que soy pero tal vez mis sentimientos van desfasados con mi capacidad de felicidad.

6. Un pasado tan emocionante que te ilusione platicar de él en la vejez.
Mi primer departamento, la vez que mis papás me cacharon besándome con mi ex de secundaria, mi primer viaje por el interior del país, mi primer concierto, mi viaje en solitario a Cuba; de tan sólo recordarlo quiero que llegue más rápido la vejez por el puro gusto de platicarlo.

7. La certeza de que tendrás una etapa de vejez, así como algo de dinero ahorrado para financiarla.
Tristemente tache. Las finanzas y yo no nos hemos llevado bien, digamos, desde….los últimos 10 años. Así que es mi nueva tarea para empezar desde YA.

8. Una dirección de correo electrónico, un buzón de voz y una cuenta de banco, a los que nadie más tenga acceso.
Me gusta escribir en mi blog, me gusta delatarme en Facebook y estar expuesta en Twitter, no tengo conflicto con compartir mi música, mis fotos, mis pensamientos pero también amo y valoro mi privacidad. Adoro mis recuerdos y valoro mis secretos porque al final eso son, se-cre-tos. Mi caja con historias, diarios, rosas y regalos esta cada vez más vieja y arrugada pero tan secreta como el primer día del 1998 en el que empecé a rellenarla.
Mis deudas son mis privadas deudas que siguiendo el punto #7 pronto pasarán a ser mis privados ahorros.

9. Un currículo que no exagere tus logros.
Por fortuna nunca he tenido la necesidad de exagerarlo. Antes de finalizar mi carrera ya estaba trabajando para Brantano, una consolidada empresa de calzado y si bien, antes de ello no tenía experiencia mi jefe lo sabía y con un curriculum lleno de eventos escolares me contrato generando ahí mi primer gran trabajo del cual vinieron nuevos logros que se sumaron a un portafolio que hoy gusto presumir.

10. Una amiga que siempre te haga reír y una que te permita llorar.
Fiesta de palomitas, tengo las que me hacen reír, las que me permiten llorar, las que me permiten hacerlas reír y las que me dejan abrazarlas en sus momentos de debilidad. Las tengo desde hace 10 años y las tengo desde hace 6 meses. Cuan afortunada soy que si algún día yo siguiera la tradición americana de que mis mejores amigas fueran mis damas de honor no tendría la necesidad de tener más invitados.

11. Un juego de desarmadores, un taladro sin cordón y un brassier de encaje negro.
Tengo el encaje pero los desarmadores se los pido a mis amigos. ¿Qué me iba yo a imaginar que me sentiría igual de sexy con mi coqueto juego de lencería negra que al armar mi propio escritorio y silla (y subirlos hasta el 4to.piso de mi edificio)?
Que tremenda satisfacción deja cambiar los focos, conectar la impresora, prender el boiler, pintar de rosa mi perchero y colgar mis cuadros. ¡Quien me viera!

12. Algo ridículamente caro que te compraste sólo porque te lo mereces.
Entre que soy mitad geek y mitad girly; mi mac y mis múltiples boletos para obras de teatro, ópera y conciertos son mis caros regalitos que gusto de darme de vez en cuando (eso explica porque aún no cumplo con el punto 7)

13. La convicción de que te lo mereces.
Como te decía, adoro escribir y eso siempre ha sido así. Desde secundaria era la típica chica que declamaba, ganaba concursos de poesía e incluso me aventaba a escribir mis propios “poemas”. En ese entonces creo que no conocía la pena así que por lo general era la maestra de ceremonias de los eventos escolares. Conforme paso el tiempo la vergüenza y yo nos conocimos y nos hicimos amigas y rivales. Pararme frente a un escenario aunque fuera de 6 personas me ponía a sudar.
Así que si a estas alturas yo me era acreedora a algún premio ó reconocimiento Doña Vergüenza me hacía creer que no lo merecía. Hoy Don Convicción me ha hecho darme cuenta que son locas ideas mías que debo alejar. ¡Que si gano un concurso, felicidades a mi!¡Que si mi proyecto fue el mejor, enhorabuena! ¡Que si mi artículo fue publicado, excelente!
¡Y sí, me los merezco!

14. Un régimen para el cuidado de la piel, una rutina de ejercicios y un plan para enfrentar algunos aspectos de la vida que no mejorarán después de los 30.
Me tarde en entender este punto. Una parte de mi rebeldía le valía cacahuate tener una imagen saludable, pensaba para mi misma ¿Porqué tengo que gustarle a los otros siendo más flaca? Cuando en realidad la pregunta es ¿Porqué no me gusto? Hoy llevo un mes en un entrenamiento donde mi belleza esta a orden y decisión de cómo yo me sienta. Hoy hago una hora de ejercicio diaria, cuento con un plan de alimentación alejado de los tacos de la esquina y los blogs con mascarillas caseras son de lo más leído en mi newsletter.

15. El inicio sólido de una carrera satisfactoria, de una relación romántica plena y de aquellos aspectos de la vida que sí mejorarán.
Amo mi carrera; dedicarme a la creatividad es por lo que había estado esperando me pagarían así que confío que esa relación romántica y plena llegará en el momento justo. ¿Falta mucho, poco? No lo sé, pero no tengo prisa. Disfruto pensar que él también esta por ahí esperando tener y saber 30 cosas antes de sus 30.

No te pierdas la segunda parte el próximo martes y recuerda que puedes adquirir el libro de Editorial Aguilar en tu librería favorita.

__________________

Imágenes vía:
www.glamour.es

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