in

La incertidumbre: Estar en mí. (Parte I)


Nuestro más profundo temor no es el de ser inadecuados.
Nuestro más profundo temor es el de ser poderosos
más allá de toda medida.
Lo que nos asusta es nuestra luz,
no nuestra obscuridad.


Nelson Mandela (Discurso inaugural
como Presidente de Sudáfrica, 1994).

El lunes pasado sufrí una crisis profesional, -una más pero siempre la misma-.

Lo que sucede es que no me interesa ser poderoso ni tener luz; ni ser inadecuado o ser obscuro. Me importa hacer lo que me gusta. Parecerme lo más posible a lo que he soñado de mí mismo, como diría La Agrado.

Mi camino es el de Chuang Tzú, el de preferir no llegar a ninguna parte en el mundo. Como Juan de Yepes Álvarez, pienso que se entra en este tipo de camino cuando se abandonan todos los caminos y, en cierto modo, uno se pierde. Para mí, la iluminación no es un logro, es comprender que no hay nada que alcanzar, ningún sitio al que ir (Osho). Estar en mí.

Lo absurdo de mi crisis, es que conozco lo me gusta, pero no he logrado hacer de eso mi modus vivendi. Trabajo más, hago menos, sufro más, me crecen la panza y las canas. Como menos pero mis alimentos contienen muchos conservadores: pingüinos y papas.

Mi crisis llegó con la lluvia. Me gusta ver llover. El lunes llovió y no la pude ver. No pude instalarme unos minutos en esa plenitud para celebrar ese momento. Recordé a mis hermanos y a mis papás que han descubierto la lentitud. Recordé al Trinche, jugador argentino de fútbol que no quiso ser profesional porque le gustaba jugar fútbol. Sólo oye el que calla, dice Piper; y en el silencio comienza la incertidumbre.

La incertidumbre es suspenderse. Ser un tipo sólido pero con un pie en el aire. (Eduardo Chillida siempre me salva)… El aire se siente cuando se abandona la zona de confort. Se piensa con novedad. Se airean las ideas y los sentimientos. La incertidumbre las pone en marcha. ¡Qué hermosa sensación! Yo creo en eso. Soy más creativo cuando estoy en ese estado de sopor. De miedo. (Tal vez por eso Borges afirme que el miedo es una forma de la esperanza).

Para liberarme de las presiones propias del trabajo, Enrique G de la G me recomendó hace un par de meses mandar cosas a la chingada y ese sentimiento de indigencia será nuestro mejor aliado. Lo escuché pero todavía no le hago caso.

La mendicidad es una rara virtud.

What do you think?

0 puntos
Upvote Downvote

Total votes: 0

Upvotes: 0

Upvotes percentage: 0.000000%

Downvotes: 0

Downvotes percentage: 0.000000%

Written by Renato Solares

Arquitecto, filósofo y artista. Realiza desarrollos inmobiliarios.

[g1_socials_user user="28" icon_size="28" icon_color="text"]

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading…

Cucharita.

Como empacar para unas vacaciones perfectas de verano.