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Suicidio mental.

El teléfono sonó, recibí un mensaje de él, me dice que no está seguro de venir, la distancia y la falta de comunicación están agotando las esperanzas de que en verdad las cosas funcionen entre nosotros, me siento devastada. Qué más puedo pedir ahora, ya no se que hacer para que las pocas esperanzas que me quedan no mueran, en verdad estoy enamorada de él.

En torno a esta soledad, con sólo la luz de una vieja lámpara me siento a meditar, una botella de su vodka favorito me hace compañía, en poco rato no tardo en tomar el valor suficiente para gritarle al mundo mi sentir, la decisión está tomada, me voy a suicidar. O al menos será un suicidio mental. Total, el mundo no perderá una mente brillante, ni a un ser humano apreciable.

Ya he logrado vaciar media botella, por fin de mi garganta se desprenden entre felicidad, satisfacción y nostalgia las palabras “Adiós agobiante realidad, adiós a todos ustedes que para bien o para mal han formado parte de mi vida”. A estas alturas no me siento la persona realizada que había soñado y por la que creí luchar, me doy cuenta que no tengo absolutamente nada bueno, nada de lo que he imaginado para mi vida. En todos los momentos que pasan por mi mente en estos instantes, sólo logro percibir el fracaso.

Mi familia cada vez se hace más pequeña y complicada. Será el alcohol o mi locura pero logro percibir a mi madre, entre lagrimas no puedo más que pedirle perdón por no ser la hija que hubiese deseado tener, por no poder darle la protección que necesita. No le he podido brindar la satisfacción y orgullo de tener una hija exitosa, la mayoría de mis familiares en comparación conmigo ya han logrado muchas cosas, incluso los más jóvenes.

Y bien, ¿qué vas a decirme madre? ¿Qué me dirás para mantenerme en esta realidad? No soy lo que sueñas y no confías en que pueda hacerlo, o no al menos en lo que yo deseo hacer, me has exigido sutilmente, entre tus frases disfrazadas, que busque un empleo, pero ¿quién soy yo?, probablemente una ingenua que tiene como deseo ser artista, pero ¿los artistas no podrían pagar deudas? ¿o si? Dime mamá, ¿crees que si me quedo a tu lado me dejarás ser artista? ¿Dejarás de presionarme y entenderás mi verdadera esencia? ¡No son dramas madre, no lo son! Tu presión me esta matando.

En cuanto a ti papá, después de pensarlo mucho no puedo decirte nada que no suene hiriente ni ofensivo. Lo único que puedo decir es perdón, por no haber logrado comprender nunca que era lo que tú deseabas de mí. Lucho constantemente por borrar de mi mente la repetida frase proveniente de tu boca “Eres una inútil” ¿Alguna vez te has sentido orgulloso de mi? No puedo parar de llorar y esté llanto esta lleno de rencor y coraje. ¿Qué podrías decirme para que me quedará en este mundo, papá? Nada, no habría nada que pudiera creer de ti, de tus palabras; ahora soy consiente de que siempre tiendes a defraudarme, pero bueno, tal vez yo lo he hecho también. Ni tú fuiste el héroe que soñé ni yo la princesa que deseabas tener, tu abandono me está matando.

Vaya que esta botella me está dando valor. Pero todo se vuelve silencioso en está habitación. Siento como si entre las sombras me estuvieran todos observando, las miradas son frías, distantes, nadie puede comprenderme. Seguramente pensarán que mi vida siempre ha sido un drama, una novela creada por mi misma, otros dirán que sufro de locura.

Pues es todo y nada, es incluso algo donde yo misma me siento absurda, y donde pude haber nacido por error; una pequeña equivocación del destino, de Dios o de lo que sea.

No podré resolver la interrogante de quien soy, a que vine a este mundo y si existe alguien capaz de amarme al grado de sostener mi mano y no dejarme marchar. Creí que sería él, deposité todo lo que me restaba de esperanza en su amor. Por fin tenía a alguien que de verdad era para mi, alguien que me juraba una eternidad llena de felicidad. Por fin era parte importante en la vida de alguien y él me lo hacia notar a cada instante. Se volvió mi motivo para luchar de nuevo, para transformarme, pero por alguna extraña razón las cosas cambiaron, ahora siento el miedo en su alma, un temor que poco a poco junto con la distancia se comen este amor…

Anoche cerré los ojos, parecía que dormía, todos aquellos, que en mi delirio presenciaron mi dolor, tan sólo veían a alguien reposar entre sueños. Pero anoche me dejé morir en vida, anoche mi alma asfixiada por el dolor, se rindió por fin.

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Imagen vía:
crajesmindgame.blogspot.com
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