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Conozco esa alteración en mi organismo.

Jamás jugamos par aganar, lo hicimos para ser recordados.
Sócrates Souza Vieira de Oliveira, jugadorbrasileño.

Llevo muchos años en este juego y no aspiro a un récord, en serio.
No aspiro a tener un anillo. Así se lastima la gente.

Billy Beane (Película Money ball, El Juego de la Fortuna, basada en una historia real).

En estos días en que han terminado los partidos de las ligas de fútbol del mundo y los de las competiciones internacionales de clubes, eché de menos el buen fútbol. Soy consciente de la crisis que atraviesa éste deporte a nivel mundial, y por eso soy capaz de mirar un partido completo, siendo mi única aspiración la de ver una buena jugada. No pido que gané mi equipo porque ese es el lado animal del fútbol, el de ganar o perder; el de la ley de la selva: vivir o morir. Sólo imploro en silencio una jugadita por el amor de Dios, como el escritor uruguayo Eduardo Galeano.

Mi súplica no fue escuchada o mi fe no fue suficiente, el caso es que viendo el fútbol como arte no importan las estadísticas, porque este juego se originó como un hecho estético. Y lo confirman los sueños de los futbolistas, los de los aficionados y los míos que siguen sucediendo en hermosas jugadas. Y es que hemos experimentado que nos sentimos tocados por dentro cuando se mira una jugada preciosa, como la de “el gol más bello del mundo que nunca fue” de Pelé, en el Estadio Azteca, en el año setenta ante Uruguay. Una jugada que sigue recorriendo el mundo y hasta en un comercial de la Volkswagen es evocada. Y no nos importa que el balón no haya entrado a la portería porque después de ese lance uno se siente reconfortado. Un poco más ser humano… un poco más vivo.

Cuando veo en el campo la mirada de Zidane se que algo profundo está tramando. Su fútbol viene de ahí. Es hondo. Pelé, Zico, Pirlo, Raí, Valderrama, Del Piero, Baggio, Sócrates, Eder son de ese linaje. Cuando los veo jugar me turbo lo mismo que cuando veo una escultura de Chillida, leo un poema de Segovia o miro un muro de John Pawson. No sé qué decir. Solo sé después que para esos momentos quiero vivir. Conozco esa alteración en mi organismo.

En estos días de muchos partidos pero de poco fútbol, puedo decir que lo que más me gustó de la final de la Champions League fueron las novias de los jugadores. Conozco esa alteración en mi organismo.

Video promocional de Volkswagen: Un gol que todo el mundo siempre quiso ver.

Lo que sucedió en realidad.

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Imagen vía:
fansshare.com

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Written by Renato Solares

Arquitecto, filósofo y artista. Realiza desarrollos inmobiliarios.

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