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¿Estamos listas para amar de nuevo?

Es inevitable no sentir dolor.

Hace unos días hable con mi ex, confirme que tiene una nueva relación y no voy a negar que me dolió, que mi hígado se retorció y por un instante mi mundo colapso.

Ya me había sucedido anteriormente, hace varios años, después de dar fin a mi última relación me enteré que “R” ya tenía novia, como en algunos casos, no había pasado mucho de lo nuestro. En ese momento tanto mi alma como mi cuerpo colapsaron, me vino un ataque de tos porque no podía respirar por más que lo intentará y tampoco podía dejar de llorar. Esa noche me sentí morir de verdad.

En casa creían que tenía un ataque de neumonía (en esos días estaba enferma). La realidad es que mi alma sintió lo que muchas hemos sufrido, ME ROMPIERÓN EL CORAZÓN. Mi familia entró en pánico, yo entré en pánico; como todas me pregunté “¿Qué haría sin él?” Cabe mencionar que en verdad me sentía entregada a este chico en un 1000%, después de eso pasó un aproximado de 5 años para que yo decidiera arriesgarme de nuevo, y todo por el temor de volver a sufrir lo de aquella noche y otras más.

Hasta que apareció “R” (otro), una relación diferente pero que también terminó y que me dolió. Sólo que esta vez el final no fue el mismo, ¿Por qué? Porqué por muy extraño que parezca creo que maduré en ese aspecto.

Y cuantas historias como esta no hemos escuchado en boca de nuestras amigas o compañeras de trabajo o escuela, a todas nos han roto el corazón. Tristemente los ex andan por ahí, a veces con toda la intención, paseándonos a sus nuevas conquistas por las narices una y otra y otra vez. Como resultado nos soltamos a llorar como magdalenas, sin poder respirar y preguntándonos que haremos ahora sin ellos. Como si ellos fueran seres mágicos y celestiales con la capacidad de resolvernos la vida.

Independientemente de las respuestas a estas preguntas, hoy creo que si llegamos a ser más concientes de nuestras expectativas, de nuestro valor individual y sobre todo luchamos por conservar el amor propio (dignidad) podemos llegar a sobrevivir a la nueva relación de nuestro ex.

En la actualidad sigo en contacto con chicos que en su momento me hicieron pasar momentos malos, nos llevamos increíble, incluso hay quien se disculpa y se cuestiona por que no lo detesto. La respuesta es simple, no hay espacio en mi vida para ese tipo de complicaciones.

Marquez dice: “No frunzas el ceño o no sabrás quien se esta enamorando de tu sonrisa”, mi madre dice: “Comete un chocolate y que llegue el que sigue”, o como la “cereza” del pastel que se atreve a decirle: “Se muy bien quien eres y eso no me gustó, no eres para mi”.

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