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Entrevista a Michael Manring, el mejor bajista del mundo/ Michael Manring, world’s greatest bass player.

El virtuosismo de Michael Manring no tiene parangón. El bajista estadounidense posee una técnica y metodología musical que son objeto de admiración y estudio en todo el planeta. La maestría de su interpretación, cargada de una profunda emotividad, constata las más de dos décadas en las que Manring lleva logrando lo inimaginable con un instrumento de posibilidades sónicas infinitas.

Michael Manring, nacido en 1960, se inicia desde temprana edad en la música. Junto a su hermano Doug, forma una banda que interpreta música de jazz, clásicos de rock y pop en restaurantes, fiestas y bodas. Con el tiempo, el talento de Manring expande sus horizontes, toca con diferentes músicos y bandas hasta que logra convertirse en pupilo de una de las leyendas del jazz, el también bajista Jaco Pastorius.

En su impresionante prontuario figuran cientos de grabaciones como músico de sesión, miles de conciertos por todo el orbe, más de cinco álbumes como solista (destaca su aclamada entrega Soliloquy), discos de oro, colaboraciones con una gran diversidad de músicos, nominaciones a los premios Grammy, y el honor que le concede la prestigiosa Berklee School of Music con el Distinguished Alumni Award. Incontestable: Manring es, hoy por hoy, el mejor bajista del mundo.

Descubrir que no hay distinción entre el creador y la obra, es una experiencia impagable. Eso es lo que vivo al entrevistar a Michael Manring, un hombre cuyo éxito radica en una idea muy sencilla: gozar la música.

Ricardo Zárate: El filósofo alemán Schopenhauer dice que el efecto de la música es más poderoso y penetrante que el de cualquier otro arte. ¿Qué efecto tuvo la música en ti que hizo que consagraras tu vida a ella?

Michael Manring: ¡Esa es una manera muy interesante de plantear la pregunta! No soy un experto en Schopenhauer, pero estoy familiarizado con muchas de sus ideas. Mi relación con sus pensamientos en torno a la música es un poco complicada, así que sé paciente conmigo. No estoy seguro de estar totalmente de acuerdo con él sobre su proposición de que la música es, objetivamente, más “poderosa y penetrante” que cualquier otro arte. A lo mejor es porque tengo problemas con afirmaciones tan absolutas como esta. No creo que pueda descartar la posibilidad de que esto sea así, por mi preferencia hacia la música. Me imagino que cualquier otro arte tiene el mismo potencial de ser una prioridad. No confío mucho en que el pensamiento de Schopenhauer sobre este tema sea el más apropiado para nosotros, en gran parte por las circunstancias de su lugar en la historia.

Sin embargo, me incomoda oponerme del todo a esta idea porque actualmente estoy trabajando en un proyecto personal, para mi propio beneficio, en el cual estoy intentando formular una teoría psico-antropológica en la que la música ocupa un lugar central y primario en la psique humana. Claro, no tengo las cualificaciones necesarias para hacer esto a un nivel oficial porque, como dije, es para mi beneficio personal. Con todo, estoy continuamente asombrado del penetrante poder de la música en la experiencia humana. Así que, a un nivel personal, concuerdo con Schopenhauer.

En lo que respecta a mi propia vida, la música ha sido casi una experiencia mágica. La música ha sido mi maestra, mi guía, mi amo, mi consuelo, mi amiga, y el vehículo que me ha permitido tener la oportunidad para experimentar algo de la naturaleza y la estructura del ser. ¡Es difícil encontrar las palabras para describir esta relación, así que mejor ahí la dejo!

Ricardo Zárate: ¿Qué tipo de relación debe guardar un verdadero músico con su instrumento?

Michael Manring: Es muy interesante ser un artista porque significa estar continuamente trabajando para traducir ideas complejas y emociones a través de un medio físico. Existe esta extraña dicotomía entre estar atado a un mundo material mientras trabajas en un medio trascendente. Es un recordatorio, supongo, de nuestra naturaleza dual mente-materia. Estas son solo opiniones personales que me son útiles para crear la música que quiero crear, pero existe un nivel en el que aprender a controlar un instrumento musical es aprender a controlar el instrumento que es uno mismo. Es posible ver a un instrumento musical como una extensión del cuerpo, y entre más habilidad física y mental se tenga, mayor es el vocabulario expresivo disponible.

Me gustaría mencionar que mi proceso musical es una especie de colaboración con Joe Zon, quien fabrica los bajos que toco.

Ricardo Zárate: ¿Por qué decidiste tocar el bajo?

Michael Manring: Hay algo en el bajo que siempre me ha cautivado. Empecé a tocarlo simplemente porque amaba mucho su sonido, pero con el paso de los años, me he dado cuenta que el bajo es vital para mí porque es un instrumento vinculado con mi experiencia nativa. Fue inventado cerca de donde vivo, no mucho antes de que yo naciera, así que tiene que ver con el tiempo y el lugar. Su diseño refleja y se asemeja a otros instrumentos (la guitarra eléctrica y acústica, el contrabajo), pero tiene su propia y única identidad. Su producción tonal es un maridaje de procesos acústicos y eléctricos de modo que refleja el mundo en que vivimos, cada vez más tecnológico y al mismo tiempo enraizado en nuestra historia pre-tecnológica. Pienso que los tiempos que vivimos son extraordinarios, y tener una herramienta que sea parte de esta cultura me ayuda a trabajar de una manera significativa y relevante.

Ricardo Zárate: ¿Qué consejo le ofrecerías a quienes buscan dedicarse a la música, y en particular, a los bajistas que desean tener una carrera musical?

Michael Manring: Ha habido una gran cantidad de cambios en el negocio de la música desde que yo ingresé, así que tengo que irme con cuidado sobre dar algún consejo a alguien, pero creo que las cosas se están estabilizando un poco. Una de las cosas que considero benéfica, y que creo que continuará siéndolo, es la flexibilidad. Hay muchas maneras de ser flexible como músico, tales como el entendimiento de diferentes estilos musicales, ser capaz de enseñar y/o escribir de música, tocar varios instrumentos, saber cómo grabar música y trabajar con la tecnología, ser capaz de organizar conciertos por tu cuenta, poder reparar instrumentos, etcétera. Estas habilidades oscuras y tangenciales pueden abrirte las puertas de los lugares en los que quieres estar. Por supuesto, no se trata de hacer demasiadas cosas y siempre es bueno tener una idea clara del área en la que te especializas y sobresales. Pero ser capaz de “ponerse muchos sombreros”, como decimos, es una buena manera de poder generar ingresos sin importar en qué situación te encuentres.

Quiero agradecer al bajista mexicano Luis Fernando Villalpando el haberme presentado la música de Michael Manring.

Conoce a Michael Manring.

Michael Manring, world’s greatest bass player.

Michael Manring’s virtuosity has no equal. The American bassist has developed such a unique technique and a musical methodology that are subject of study and universal acclaim. The mastery of his performance reveals one thing: the unimaginable can be achieved with an instrument of infinite sonic possibilities.

Michael Manring devoted himself to music since a young age. He and his brother formed a band that played in restaurants and at weddings. Years later, he studied and toured with musical legend Jaco Pastorius.

His prolific career includes hundreds of recordings as a session musician, thousands of concerts worldwide, over five solo albums, numerous collaborations and compilations, Grammy awards nominations and many honors such as the Berklee School of Music Distinguished Alumni Award, among others.

With this interview, Michael Manring shows me that the real substance of life is joy. And the joy of making music is the key of his success.

Ricardo Zárate: Schopenhauer, the german philosopher, says that effect of music is more powerful and penetrating than any other art. What effect music had on you that made you devote your life to it?

Michael Manring: That’s interesting way to pose the question! I’m not an expert on Schopenhauer, but I’m familiar with many of his ideas. My relationship to his thoughts about music is a bit complicated so I hope you’ll bear with me. I’m not sure I can agree unequivocally with what I understand is his proposition that music is objectively “more powerful and penetrating” than all other arts. Perhaps it’s just that I have trouble with absolute statements like this one but I don’t think I could ever completely rule out the possibility of my own bias and I can imagine that any of the other arts could have the potential act in a capacity of primacy. I also don’t have complete confidence that Schopenhauer’s thought process on this was the most effective we have available to us, largely because of the circumstances of his place in history.

However, I feel uncomfortable having to oppose this idea because there’s a personal project I work on for my own benefit in which I’m trying to formulate a psycho anthropological theory where music occupies a primal and central place in the human psyche. Of course, I don’t have the academic qualifications to do this on an official level — as I say, it’s just for my own benefit. But I’m continually amazed at the pervasive power of music in human experience, so as a personal opinion I’m inclined to agree with Schopenhauer.

In terms of my own life, music has been an almost magical force. It has been my teacher, my guide, my taskmaster, my comfort, my friend, and the vehicle through which I have had the opportunity to experience something about the nature and structure of being. It’s hard to find the words to describe this relationship, so I’ll have to leave it at that!

Ricardo Zárate: What kind of relationship a real musician has to have with his instrument?

Michael Manring: It’s interesting to be an artist because it means continually working to translate complex emotional and intellectual ideas through a physical medium of some kind. There’s this odd dichotomy of being very bound to the material world while working in a kind of transcendent realm. It’s a reminder, I suppose, of our dual, mental/material nature. These are only my personal opinions which are helpful in trying to make the kind of music I want to make, but there’s a level on which learning to control a musical instrument is learning to control the instrument of one’s being. It’s possible to see a musical instrument as kind of an extension of the body and the more physical and mental proficiency you have, the greater the available expressive vocabulary.

I’d also like to mention that I think of my musical process as being a kind of collaboration with Joe Zon, who builds the basses I play.

Ricardo Zárate: Why you decided to play the bass?

Michael Manring: There’s something about the bass guitar that’s always captivated me. I started playing it just because I love the sound so much, but over the years I’ve come to believe the bass is vital to me because it’s an instrument native to my experience. It was invented near where I live, not long before I was born, so it’s part of this time and place. Its design reflects other instruments (electric and acoustic guitars, the bass violin) but it has its own unique identity. Its tone production is a marriage of acoustic and electric processes so it reflects the world we are living in which is increasingly technological and yet still rooted in our pre technological history. I think the times we’re living in are extraordinary and having a tool that’s part of this culture helps me to work in a way that feels meaningful and relevant.

Ricardo Zárate: What advice would you give for aspiring musicians in general, and bass players in particular, who want to pursue a career in music?

Michael Manring: There has been an enormous amount of change in the music business since I got into it so I’m a little wary about offering advice, but I think things may be stabilizing a bit. One of the qualities that generally seems to be beneficial and I think is likely to continue to be, is flexibility. There are lots of ways of being flexible as a musician including understanding many different styles of music, being able to teach and/or write about music, playing a few different instruments, knowing how to record music and work with music technology, being able to organize concerts on your own, being able to repair instruments, and so on. It’s often some tangential or even obscure skill that will open doors to the places you want to be. Of course, you don’t want to try to do too much and it’s always a very good idea to have an area in which you specialize and excel, but being able to “wear lots of hats” as we say, is a good way of being sure you’ll have an ability to generate income regardless of the situation you find yourself in.

I would like to thank Mexican bass player Luis Fernando Villalpando for introducing me to Michael Manring’s music.

Meet Michael Manring.

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Written by Ricardo Zárate

Escritor de cine.

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Demasiado bueno.

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