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Lorenzo Benini, “El Rapto de Proserpina”

Pocas veces una obra de arte por si sola no puede decir mucho si no conoces su significado o historia, pero existen unas cuantas que con verlas es más que suficiente para cultivar la pupila. Y tal es el caso de las esculturas de Lorenzo Benini, un controversial pero muy reconocido escultor de la época del Barroco.
Esta vez quiero enfocarme a su obra “El rapto de Proserpina”, que forma parte de una colección hecha para un cardenal llamada Borghese y que representa justo el momento en el que Plutón flechado por Cupido, se enamora de Proserpina y decide raptarla para hacerla su esposa.

Al primer instante de verla es más que obvio que representa un rapto, por un lado puedes ver al fornido Plutón, firme, sujetando con crueldad a la desorientada chica que lucha con todas sus fuerzas para separarse de su captor y el can Cerbero ladrando, a un costado, desafiante causando un poco de temor.
El detalle por completo de cada espacio de esta obra es estremecedor pero a la vez asombroso, la delicadeza del cuerpo femenino sujetado con fuerza nos permite incluso dudar de si lo que estas viendo en verdad es una escultura tallada en mármol. Los detalles que muestran su realismo son la clave de esta asombrosa obra de arte que absorbe tu atención, el deseo de interceder, de cuestionarte e indagar más a fondo.

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Este realismo empleado por el escultor te hace dudar de si lo que aprecias es en verdad una figura inerte.

Lo más sorprendente es que esta increíble escultura represente el mito de la primavera. Y como no te pienso dejar con la duda, te cuento rapidísimo la historia del mito de Proserpina.

Se dice que Venus, preocupada por la soledad de Plutón, decide enviar a su hijo Cupido para que fleche a este y así pueda enamorarse. Pero para mala suerte de Júpiter y Ceres, es de su hija de quien se enamora y decide raptarla. Cuando Ceres se entera de la tragedia, busca a su hija por toda la tierra; es su tristeza y desesperación lo que la transforma y al ser la diosa de la tierra, esta afecta a la naturaleza dejando un desierto por su paso. Hasta que cierto día Júpiter interviene solicitando a Plutón le devuelva a su hija, pero engañosamente, este le hace comer a ella una seis semillas de granada, fruto que representa la fidelidad en el matrimonio, por lo tanto ella cae en el compromiso de estar con su esposo cada seis meses.

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Proserpina es hija de Júpiter, padre de los dioses y Ceres diosa de la tierra. Al volverse esposa de Plutón, dios del infierno, se vuelve una deidad de vida, muerte y resurrección.

Es por eso que se da la primavera pues Ceres llena de felicidad adorna con flores la tierra para cuando su hija esta con ella, cuando esta tiene que partir pinta de anaranjado el paisaje como regalo para Proserpina y es en su ausencia cuando Ceres llena de tristeza da entrada al invierno.

Así que ya sabes, toda obra tiene una asombrosa historia que contar y más motivos para ser contemplada, te sugiero fijarte en los detalles desde diversos ángulos que te permitirán una mejor perspectiva

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Written by Laura Moreno

Buena para nada de profesión, perfeccionista por vocación y amante de la vida por voluntad; adicta al café, la música, los libros y la simpleza.

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