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Verdades sobre el anillo de compromiso

Tengo que empezar por decir que: “TODAS QUEREMOS UNO”, ¿a poco no? Por favor, díganme ¿Quién no va a querer un diamante en su mano? Por eso, viéndolo de una manera superficial, claro que todas queremos uno; es como cuando te regalan algo Swarovski, si o si te va a gustar. En mi opinión personal, hay algunos regalos que no tienen margen de error, simplemente son perfectos para la mujer y uno de esos son ¡Las joyas!

Pero bueno, mi punto sobre los anillos de compromiso es el siguiente: Les quiero platicar sobre el significado (no superfluo) del anillo de compromiso y este artículo va tanto para hombres como para mujeres, porque pues, uno lo da y la otra lo recibe. (Se necesitan dos)

ERASE UNA VEZ…. Mentira jaja.. Ahí les va lo que investigue: Según la página de internet “todohistoria.com” la tradición empezó en Egipto, los hombres entregaban a sus mujeres un anillo como señal de confianza. Luego la tradición se fue a Roma, en donde los padres de las novias recibían el anillo por parte del novio para así poder pedir la mano de la chica en cuestión. A la novia se le daba un anillo con forma de llave, que de igual manera significaba confianza. Luego en el sigo VIII acogieron esta tradición del anillo los judíos y en el mismo siglo los cristianos acogieron la tradición de los anillos como símbolo de amor y confianza entre la pareja.

Pero bueno, se hizo tradición en occidente el tema del diamante debido a que aparte de la confianza y el amor, se supone que la unión busca también la eternidad y eso es lo que representa un diamante. La palabra diamante viene del griego “Adamas”, que significa invencible.

Un diamante a la fecha significa: Eternidad, durabilidad y valor.

A partir del siglo XX, la tradición se comercializó.

Ahora bien, mi postura al respecto es la siguiente: Como les decía, claro que es bonito recibir joyas, más un anillo que representa que el hombre que amas se compromete a amarte también. Pero creo que a veces compramos tanto esa idea que se nos olvida lo verdaderamente importante, y créanme que no son los quilates del diamante. A mi parecer, un anillo no puede asegurarte que el hombre que te lo esté dando en verdad te amé o de verdad se comprometa contigo. Hay mujeres que lo que quieren es el anillo y no al hombre, cumplir con el requisito a veces impuesto socialmente. Y se les olvida el amor, ¿de que vale un anillo de 10 quilates si el amor que sienten por ti o tú por él, no llega ni a un quilate?

¿De qué sirve un anillo que signifique la eternidad con alguien que no amas o no te ama?

Creo que lo importante al decidir comprometerse con una persona, no es el anillo, ni la boda, ni nada de esos estereotipos, eso es secundario. Lo prioritario es el amor que se tengan y el verdadero compromiso de amarse y quererse cada día pese a todos los conflictos que tengan que enfrentar, elegir bien, conocerse bien, respetarse, aceptarse con defectos y virtudes y sobre todo, tener la intención de hacer que funcione, porque creo que el amor y las relaciones cuando se vuelven rutina (siempre llega la rutina, aunque la rutina sea no tener rutina, eso es una rutina) son tema de decisión, de generosidad y a veces hasta de sacrificio.

Pd. Si tienes todo eso y aparte el súper anillo: “pues que padre” ¿no?

Todo lo anterior no es más que mi humilde opinión.
Imagen de aquamax-cistilnenaprave.com

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Servidora de los demás por influencia de mis padres, buscadora de la justicia por profesión, demócrata por convicción y humanista por vocación. Creo firmemente que la libertad espiritual es el eje rector de la felicidad, creo en el valor de la familia y en que el éxito está en tener sueños y buscar las herramientas para combinarlos con acciones.

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